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Desafiando las creencias limitantes: tu mente no es un espejo, es una narradora
Hoy vamos a enfrentar esa voz en tu mente que te dice lo que “no puedes” hacer.
Todos tenemos un narrador interno, un flujo constante de pensamientos que comenta absolutamente todo:
lo que haces
lo que puedes o no puedes lograr
cómo podrían juzgarte los demás
La mayoría asume que esa voz dice la verdad.
No es así.
Tu mente no es un espejo.
No refleja la realidad.
La interpreta según experiencias pasadas, miedos y patrones aprendidos.
La psicología llama a esto creencias limitantes.
Una creencia limitante es un pensamiento que repites tanto, que termina convirtiéndose en parte de tu identidad.
Ejemplos:
“No soy una persona segura.”
“Siempre arruino todo.”
“No tengo disciplina.”
“Nada me sale bien.”
Estas creencias suelen nacer de:
la opinión de alguien más
un fracaso pasado
un comentario en tu infancia
o un momento doloroso que nunca cuestionaste
Tu cerebro guarda esa creencia y luego busca “pruebas” que la confirmen.
Ejemplo:
Si crees que “soy malo para socializar”, te enfocarás en ese momento incómodo de una conversación e ignorarás los cinco momentos normales que tuviste.
Tu cerebro filtra el mundo a través de la creencia.
Y aquí viene la parte clave:
La creencia crea la conducta. No al revés.
Si crees que “no tienes disciplina”, ni siquiera intentarás desarrollarla, porque ¿para qué hacerlo si ya diste por hecho el resultado?
La mayoría no falla por incapacidad. Falla porque nunca actúa. La creencia los detiene antes de empezar.
✦ Ejercicio — Desarmando la Creencia Cognitiva ✦
(Método CBT)
Tiempo necesario: 15–20 minutos.
Vas a tomar una creencia limitante y la vas a desmantelar paso a paso.
Paso 1 — Identifica tu creencia limitante
Abre tu diario y escribe:
“La creencia que más me limita es:”
Ejemplos:
• “No soy lo suficientemente bueno/a.”
• “Siempre fracaso.”
• “Nadie me toma en serio.”
Elige la creencia que emocionalmente más te golpea.
Paso 2 — Enumera las ‘pruebas’ que tu mente usa para sostenerla
Pregúntate: “¿Qué ‘evidencia’ uso para justificar esta creencia?”
Escribe todo lo que aparezca, sin filtrar ni corregir.
Ejemplo:
• “Una vez lo intenté y no funcionó.”
• “Alguien me criticó.”
• “Me quedé paralizado en una presentación.”
Este paso te muestra que tus creencias suelen construirse sobre momentos aislados.
Paso 3 — Cuestiona la creencia
Para cada “prueba”, pregúntate: ¿Esto es evidencia… o solo un recuerdo?
Luego escribe:
• ¿Qué evidencia existe en contra de esta creencia?
• ¿Cuándo he tenido éxito, aunque fuera algo pequeño?
• ¿Qué diría un observador neutral?
Ejemplo:
Creencia: “Siempre fracaso.”
Prueba: “Abandoné mi último objetivo.”
Contraprueba: “Terminé la escuela, tengo relaciones importantes, he mantenido hábitos.”
Observador: “No fracasas; simplemente dejas de intentarlo demasiado pronto.”
No estás buscando pensar “positivo”.
Estás buscando pensar con precisión.
Paso 4 — Reescribe la creencia de manera neutral
No positiva. No motivacional. Solo neutral.
Ejemplo:
Creencia vieja: “Siempre arruino todo.”
Creencia neutral: “A veces me cuesta, a veces lo hago bien, y sigo aprendiendo.”
Ahora escribe la tuya:
“Una creencia más realista sería:”
Esta será tu ancla mental.
Reflexión — Abriendo la historia
Responde en tu diario:
¿Qué creencia ha estado controlando mi vida?
¿Quién me enseñó a creer esto?
¿Qué descubrí al cuestionar esta creencia?
Termina con esta frase:
“Mis pensamientos son opiniones, no verdades.”
Cierra tu cuaderno.
Hoy rompiste la ilusión de que tu voz interna es la realidad.
Quitaste al narrador del pedestal.
Cita del día:
Tu transformación continúa el lunes.


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